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Una casa de tapial en la isla de la Palma (Rincones del Atlántico)


En el Oeste de La Palma, en las laderas de Tijarafe, Herbert y Trudi Fostner, una pareja de jubilados Austriacos que llegaron a la Isla hace 15 años, nos demuestran con su experiencia que es posible vivir de una manera sana y respetuosa con el medio ambiente. Su casa es un perfecto ejemplo de construcción ecológica y sostenible, donde la tierra, la cal, la piedra y la madera son los materiales protagonistas. También, y no con menos mimo que el que dedicaron a construir su casa, se consagran en todo lo relativo al cultivo de la tierra y el cuidado de su entorno.

Herbert y Trudi llegaron a La Palma después de una temporada por Canadá, donde pensaban establecerse, pero la bella y salvaje naturaleza del país, no fue suficiente para contrarrestar lo riguroso de su clima.

Ya en La Palma, encontraron una finca en la zona alta de Tijarafe, en la que había un viejo pajero de piedra que había servido de corral de animales y para guardar aperos de labranza.

Venían con la idea de hacerse una casa de madera, pero cambiaron rápido de opinión al conocer mejor el clima de la isla, y darse cuenta de que la madera tenía que ser de importación. “Estábamos interesados en construir una casa biológica, hecha con materiales naturales, sin ningún tipo de plástico, pintura, etc. ya que influye mucho en el clima interior. Yo había leído que el barro tiene muchas propiedades positivas para la salud. Por ejemplo, yo tenía problemas en las articulaciones y me ponía una compresa de barro encima por las noches y en dos semanas ya estaba bien, y pensé que también tendría que ser bueno para una casa. También hace años que estoy suscrito a la revista “Wohnung und Gesundheit” (Vivienda y Salud), cuyo director Antón Schneider es amigo mío, en ésta revista salen artículos sobre la construcción con barro y siempre con materiales ecológicos, cómo construir casa seguras contra los terremotos, casas sin energías negativas, etc”. Nos comenta Herbert.

Conocen al profesor y arquitecto alemán Gernot Minke y han colaborado con él en la construcción de viviendas ecológicas (de madera, balas de paja y barro, y con techos verdes: con una capa de tierra y hierba plantada encima) para niños huérfanos y con deficiencias en Kaliningrado, Rusia, donde han ido dos veces, con una ong alemana. Antes daban donaciones, pero luego pensaron que podían ir a trabajar allí y ser más útiles. Herbert trabajaba en Austria como ingeniero mecánico (diseñaba y construía máquinas) y podía aportar sus conocimientos y experiencia.

En este libro se inspiró y basó Herbert para construir su casa. Del corral que era de piedra seca, aprovechó los muros, en los que tuvo que ampliar los huecos para las ventanas, pues los que había eran muy pequeños. Las paredes interiores las vistió con barro. Herbert nos comenta la técnica que utilizó:“La tierra la traía de un lugar cercano, a más o menos un kilómetro, ésta la mezclaba con tres partes de arena fina, un poco de aceite de linaza y agua en un recipiente ancho de madera y lo uníamos pisando, media hora por la tarde y media hora por la mañana del día siguiente. Por la noche se quedaba reposando tapado con un plástico para que no se evaporara el agua, si la consistencia por la mañana no era la correcta, se le podía añadir un poco más de agua. El barro lo aplicábamos con la mano, tirándolo a la pared y después lo alisábamos con la cuchara, antes habíamos mojado bien la piedra con agua. Esto lo realizamos para las paredes interiores, las exteriores las vestíamos con cal grasa, arena no muy fina, de unos dos o tres milímetros, y teja vieja molida, un cubo de cada. La teja la trituraba en un molino que fabriqué con uno viejo para hacer gofio que me prestó un amigo y del que obtenía una arena fina. Primero había que machacarla con un martillo, en trozos pequeños de 1 o 2 cm, después se echaba por encima con un fonil, bajaba a través de un tubo entre las piedras y salía muy molida, luego pasábamos por segunda vez la arena que salía”.

En la antigua construcción de piedra, con paredes de 70 cm, se ubicó la amplia cocina. Esta parte la unieron con la nueva, que es la construcción en tapial (de dos plantas, aprovechando el desnivel del terreno), formando una L y a través de un amplio pasillo exterior de madera, donde se encuentra también el comedor-estudio y la despensa.

El dormitorio se encuentra en la parte nueva que es la que hicieron con tapial, a continuación Herbert nos comenta los detalles: “el barro, aparte de la madera, es el mejor material que hay para hacer el dormitorio, aquí la madera no es muy correcta porque es toda importada, y además las propiedades del barro son muy buenas. En el invierno se está fenómeno, nunca está húmedo, siempre seco, arregla muy bien el clima, en la casa de piedra no es lo mismo, no es tan buena como la de barro.

Utilizamos barro de la zona, arena de la que se usa en construcción, gruesa, aproximadamente de 7 u 8 mm, y pinillo, lo cortaba pequeño, como de 2 ó 3 cm. Si ahora tuviera que hacerme la casa no la haría de la misma manera, pienso que saldría más económico con ladrillo de adobe más pequeño. El ladrillo suele ser de 20 ó 25 cm por 15 de alto y 6 ó 7 de ancho.

Teniendo el molde para el tapial es económico, pero hacerlo es otra cosa. Da mucho trabajo, éste tiene que quedar muy fuerte, hay que reforzar por muchos sitios y eso estorba durante el trabajo. Usé tablas de 4 cm de grueso y tenía que poner tornillos a través de la pared con una tuerca para fijar la madera. Se necesita un molde especial para hacer las esquinas. A medida que se va rellenando el molde, éste se va levantando, las tablas eran de 20 cm de altura y comenzaba con tres tablas para poder trabajar dentro, el ancho del molde es de 40 cm. Se echan más o menos 10 o 12 cm de la mezcla y luego se machaca con mucha fuerza con una prensa de hierro de 7 kilos hasta que llega a unos 6 cm y así cada capa hasta unos 60 cm de altura cada día. Las proporciones son: una parte de barro, una de arena gruesa, una de arena fina, una de pinillo cortado y un poco de agua, ésta es sólo para aglutinar, muy poca. Cuando la mezcla cae es seca y debe hacerse un día antes para que los granos de barro se hidraten, es mejor preparar la mezcla por la tarde para el día siguiente. Le poníamos más o menos una regadora de agua para una amasadora.

Otro cosa que dio problemas es el terreno. En esta parte tengo dos niveles, uno que es el sótano y el de arriba que es donde está el dormitorio, entonces yo tuve que estabilizar el molde de dos partes. La otra parte está tres metros más abajo. Tiene que ser estable”.

El piso y el techo del dormitorio son de riga vieja, sin tratar. En el piso hay una cámara de aire que Herbert hizo de la siguiente manera: primero colocó unas tablas gruesas separadas a la distancia necesaria para poder colocar rasillón entre ellas, y encima unas vigas de madera sobre las que se clavaron las tablas del piso. También puso una capa de barro seco encima del rasillón, es decir, entre éste y el piso de madera y sobre un papel fuerte que colocó sobre el rasillón y las vigas, para que el barro seco no se saliese. “Una cosa estaría bien -comenta Herbert- mezclar cal con el polvo de barro para evitar los bichos y hormigas”. El techo se hizo con vigas de madera, luego las tablas y encima las tejas, sujetas por listones. La madera, en algunos sitios de la casa, como el piso del dormitorio, la trató con cera de abeja y aceite de linaza, “pero hay que mirar bien porque el aceite que se vende en la ferretería contiene veneno, yo leí la etiqueta y la pregunté al señor que edita la revista alemana y me dijo que no lo utilizara en ningún caso porque era un veneno muy fuerte. Luego hay que dejar ventilar muy bien, porque si no, le duele la cabeza”, nos dice Herbert.

Así que atención a las marcas y a los aditivos que se le añaden al aceite.

La electricidad de la casa funciona con energía solar, placas fotovoltaicas para la electricidad (12 voltios) y paneles solares térmicos para el agua caliente. Cuando va a trabajar con las máquinas, utiliza un generador. También ha inventado y construido un sistema para que los paneles solares puedan girar y así aprovechar al máximo las horas de sol, siguiéndolo en su rotación.

Los retretes son de letrina seca, con lo que se evita el pozo negro y el gasto de agua, además produce abono para el jardín: “uno, se utiliza para la orina que un tubo conduce hasta el jardín y el otro para las heces, ya que en el proceso de descomposición, del cambio en la materia, si es muy húmedo la orina no permite que se composte. Se le hecha paja encima y también materia orgánica del jardín triturada”, nos cuenta.

Los Fostner cultivan en su finca una gran variedad de frutales, como manzanos, perales, naranjeros, limoneros, nispereros, mangos, guayabos, chirimoyos, aguacateros, olivos, almendros, higueras...; además de verduras y hortalizas: tomates, pimientos, lechugas, pepinos, zanahorias, brecol, bubangos, millo…, todo para autoconsumo.

Los productos que utilizan para abono y protección son todos naturales: cola de caballo, cáscara de cebolla macerada, purines, azufre para el mildiu, microorganismos activos y el compost que hacen con los restos de comida, hierbas y demás materia orgánica que genera la propia finca.

Herbert y Trudi, han creado, no sin esfuerzo, un pequeño paraíso donde la sostenibilidad es de verdad. Una vivienda ecológica y autosuficiente adaptada al medio; y la práctica, además, de una agricultura sana y libre de productos nocivos para la salud y el entorno. Evitan, así, participar de la actividad deshumanizada y depredadora de la arquitectura y agricultura que se practican hoy en día y que están destruyendo de manera alarmante e irreversible el paisaje de nuestras Islas.

De esta manera, contibuyen a mantener el carácter de una Isla que, afortunadamente, todavía conserva la magia y la belleza de su naturaleza primigenia.

Gernot Minke, arquitecto y catedrático de la Universidad alemana de Kassel, dirige el Instituto de Investigación de Construcciones Experimentales. Es uno de los mayores expertos mundiales en la construcción con barro, ha llevado a cabo más de treinta proyectos de investigación y desarrollo en el campo de construcciones ecológicas, y viviendas de bajo costo, principalmente en la arquitectura con tierra. Tiene obras no sólo en Europa, sino también en América del Sur, América Central e India. Ha publicado varios libros, entre ellos el imprescindible: Manual de construcción en tierra. La tierra como material de construcción y sus aplicaciones en la arquitectura actual (“LEHMBAU-HANDBUCH").

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