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Historia de las Cuevas


La utilización de las cuevas se remonta a épocas prehistóricas en que parte de la humanidad las utilizaba como vivienda natural aprovechándose de las que la naturaleza proporcionaba no en vano su utilización ha quedado conservada en el basto testimonio de pinturas rupestres y manifestaciones artísticas encontradas Durante el paleolítico las cuevas han sido por excelencia el habitáculo donde las personas han iniciado su desarrollo social más profundo (ver el artículo Algunos datos referidos al uso de las cuevas en la Prehistoria).

Los primeros datos de la existencia de Cuevas como vivienda, no como hábitat, data de la Edad Media, durante la ocupación de los árabes, debido a emigraciones esporàdicas y gracias a la facilidad de su construcciòn. Su mayor auge se produjo en el Reino de Granada, favorecido por las características del terreno. Es en esta época cuando la construcción de cuevas adquieren su mayor esplendor con la llegada de los ALMOHADES.

La tradición troglodita de estas cuevas y de la mayor parte del sur de España, nos viene del legado Almohade que trasladaron costumbres de habitabilidad del Magreb, habiendo antes pequeños indicios de otras costumbres de habitáculos-cuevas en la época Argárica que no son nada determinantes como fuente de inspiración troglodita. Una gran parte se encuentran en Andalucia, no obstante se dice que actualmente hay un censo de mas de 50 Millones de personas(familias) residiendo en cuevas alrededor del Mundo: China, india, Turquía, Pakistán, , Etiopía, Nigeria, EEUU de América, América Latina, etc.

En España la provincia mas poblada ha sido Granada, repartiéndose en mas cantidad por el altiplano Granadino: Comarcas de Guadix, de Baza y de Huéscar.

En el Altiplano granadino están excavadas sobre terrenos arcillosos y poco permeables, sobre arcillas rojas o blancas, que aunque es un material muy duro, es moldeable para darle forma a las diferentes habitaciones. Estas suelen tener forma rectangular y techos abovedados. La separación entre una habitación y otra era con cortinas para facilitar la circulación de aire.

Procedimientos de contrucción de las cuevas sobre terrenos arcillosos

Una vez localizados los cerros de gran consistencia y altos y una vez realizadas las catas, procedían a despejar la falda vegetal del cerro con azadas, picos y herramientas arrastrándolas montaña abajo. Como empezaban desde lo más alto, los materiales a excluir caían rodando por gravedad ladera abajo haciéndoles mas fácil el realizar este ingente trabajo, pues no hay que olvidar que se hacía manualmente. Una vez despejado el manto orgánico, procedían a construir la fachada de la futura cueva. Retiraban tierras muertas inconexas, hasta llegar al material más duro y consistente del terreno, denominado "LACHA".

Ya con el terreno firme comenzaba la tarea de picar y retirar tierra hasta conseguir una pared vertical de aproximadamente unos 4 metros de alta por unos 8 de ancha (estas medidas se eligen como media) pero lógicamente dependiendo de varios factores y circunstancias , ya que ninguna cueva se hace igual a otra, como ningún artista pinta o hace esculturas iguales a otras.

La técnica era diseñar el plano vertical para poder realizar la entrada de la vivienda cueva y dejar despejada el máximo de fachada a ambos lados de la entrada principal para lograr hacer después habitaciones con ventanas al exterior. De esta forma dejaban pasar la luz solar, ya que lógicamente hace siglos no había electricidal, además el factor de la ventilación era y es primordial.

Encima de la fachada, a unos dos metros cerro arriba realizaban unas canaletas tipo brazal descubierto, denominados regueros que tenia la función de canalizar las aguas de lluvia, de escorrentía, haciéndolas discurrir cerro abajo hacia zonas distantes de la cueva. De esta forma alejaban el peligro del desgaste de la fachada por erosión, anulando también la humedad y los chorreones de barro que ensuciaban la fachada, porque como después se dirá estas se encalaban y, al tiempo esta agua de escorentía se aprovechaba para regar pequeños jardines y en algunas cuevas-majadas para llenar los Aljibes de agua para el ganado.

Iniciando la Cueva

La entrada principal o portada de la cueva solía hacerse una vez acabada la fachada, repicada de picola fina. Era más bien pequeña. tal que permitiera a las personas más altas pasar agachando la cabeza, así como suficiente para la entrada y salida de los equinos (burras- mulas-caballos) que sin aparejo realizaban el tránsito. Las ventanas eran mas bien pequeñas de unos 40cm x 50 cm., que bien orientadas permitían tener luz solar y sin que la isotermia de la cueva sufriera cambios muy bruscos.

Tomadas las medidas de la entrada se disponían a picar dejando el primer muro del portal de unos 0,80 a 1,5 metros de ancho, según la resistencia o robustez del terreno.

El portal

La primera habitación que se hace tras pasar la portada, o lugar donde se coloca la puerta, se denomina portal, que es la habitación de tránsito. Las dimensiones dependían del terreno o lacha y otras circunstancias sicológicas y de necesidad de los futuros habitantes trogloditas (por término medio eran de 2,8 metros de Luz, 4 metros de largo y de 3 a 3,5 metros de alto).

Esta primera habitación que te encuentras tras pasar la puerta de entrada principal, suele ser amplia y más alta que las demás. En el portal se enmestaban las patatas, frutas, granos y leguminosas antes de pasarlas a los atrojes y despensas varias para su almacenamiento definitivo. También se colgaban los membrillos y demás frutas (kakis, uva, acerolas, peros, pera de invierno y selvas que habrían de aguantar hasta el invierno) y no faltaba a quien podía ver colgados sus chorizos, jamones, salchichones, butifarras, etc.,.

Ni que decir tiene que era en el portal donde se colgaba el marrano, o cerdo, en la clásica matanza, que se hacía con la llegada del frío, a partir de últimos días de Noviembre hasta Enero incluido. En este habitáculo es donde más frío hace debido a que es la primera habitación y además la puerta de entrada de madera que suele tener dos medias hojas deja pasar el frío en estas gélidas fechas de invierno.

Los techos solamente se hacían planos cuando el terreno lo permitía por contener alguna buena jabaluna o un lienzo de lacha muy dura, recortando la luz a máximo 2,40, pero después de los sabios picoleros almohades siglo XII-XIII, que al parecer si tenían técnica suficiente para este logro. Ahora se dejan cóncavos para evitar cualquier desprendimiento, así pues las cargas o fuerzas del techo no recaen sobre el centro de la habitación sino sobre los fortísimos muros o paredes denominados hombros con lo que se evita al máximo el peligro de derrumbe.

Las Cuevas en la Ribera del Júcar

En las riberas del río Júcar a su paso por Alcozarejos, Cubas, La Recueja, Jorquera, Alcalá del Júcar, el agua fue socavando los materiales geológicos blandos (margas, arcillas, etc.) erosionándolos a veces de forma intensa y profunda y dejando grandes cavidades que en un principio estarían bajo el agua del Júcar. Una vez que el Júcar consiguió drenar esta gran mancha de agua dirigiéndola primero al Guadiana y luego al Mediterráneo, (Se cree que hubo un cambio de dirección de este río para desembocar directamente en otro mar), fue encajonándose y profundizando este valle, dejando a su vez estas cavidades al descubierto y quedando abierta la posibilidad de ocupación de las mismas por carnívoros y humanos.

Este hecho inicial hace que las cuevas de la ribera del Júcar tengan una construcción diferente al tratarse de un material geológico distinto y mas duro. Aquí mas que buscar un cerro con características edáficas adecuadas, se localizaba una oquedad producida por el río, el agua y la lluvia y el tiempo. Esta oquedad era agrandada y acondicionada para servir como vivienda. Nunca encontramos grandes estancias como si podemos encontrar en el Altiplano granadino, ya que la discontinuidad de los materiales blandos y duros hacen difícil crear grandes zonas de excavación y picado ( con señaladas excepciones como las que podemos encontrar en Alcalá de Júcar en las Cuevas del Diablo, Agraden y Masegó).

Debido a ello, las estancias son reducidas tanto en superficie como en altura, sus techos son planos ya que la gran estabilidad y solidez de estas calizas no requieren de techos abovedados y no aparecen columnas o muros de sustento, tan normales en Granada (también con las excepciones antes aludidas y algunas otras como la que podemos observar en el bar la Hondonera por ejemplo)

Esta resistencia de los materiales que componen el sustrato de construcción hace que la zona de cueva se vea acompañada de otra exterior, es decir son casas cuevas con una parte tejada y otra excavada, si bien podemos encontrar ejemplos en donde toda la oquedad es tapada a extraplomo y únicamente presenta un fila de tejas a modo de alero para separar las aguas de lluvia del muro. El uso de grandes cavidades naturales como vivienda provoca compartimentaciones en las estancias distintas a las del Altiplano granadino. Allí las paredes son el propio terreno y aquí antiguamente eran paredes de caña sobre varas de almez y luego enyesadas o enlucidas con barro o con yeso y barro. También aparecen diferencias en las chimeneas ya que si en granada son de piedra loca y de sección circular, aquí son prismáticas y de caña enyesada.

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